Entraste en mi vida
botaste mis defensas
y he quedado indefensa
ante tu sola presencia.
Ya no sé como sacarte
mandarte al exilio de mi corazón
relegarte en un rincón
en el baúl del olvido.
Te quiero
y temo amarte
temo que no sea yo
la destinataria de tus mensajes,
de esos tan borrosos
que me sumergen en la confusión
y luego en la desesperación
¿ves?
Heme aquí otra vez
llorando y riendo
soñando y añorando
el siguiente segundo
en que he de volverte a ver.
Aunque tu ...
aunque tu no me mires
ni te enteres que desde siempre y para siempre...
te querré...
perdón...
te amaré.
1 comentario:
siempre qu ese hace una historia se habla de un vejo de un niño o de sì... ojal`à y puedas darte una vuelta por miblog compañera de historia.
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